Te encanta la crianza respetuosa, eres la fan número uno, pero a la hora de los conflictos te paralizas y sientes que te faltan estrategias.

Por eso, y en afán de darte una mano, voy a compartir contigo estás cuatro alternativas para el popular Rincón de Pensar que no es más que uno de los tantos castigos disfrazados y te preguntarás: “¿qué tiene de malo?”, y es normal que creas que ésta opción es mejor que un grito o un golpe porque, en teoría, solo estás poniendo distancia entre tu hijo y tú evitando la violencia. Le pides que se vaya a “pensar” en lo que “hizo mal” y que no puede salir hasta que “reflexione” o “se calme”.

Pero esperar que un preescolar comprenda y reflexione sobre un accionar que quizás simplemente no percibe como algo incorrecto no es realista. Por el contrario, cuando tu hijo hace algo que para ti no es correcto y como resultado lo apartas o lo ignoras probablemente sienta angustia de separación, se sienta humillado, rechazado o simplemente se quede en el rincón imaginando algún juego hasta que le saques el “castigo”.

Si lo que quieres es que tu hijo se calme el rincón de pensar cumplirá su cometido, pero si lo que realmente te interesa es que tu niño aprenda a regular sus emociones lo ideal sería entonces ayudarlo a procesarlas, ayudarlo a comprender las razones por las cuales su accionar no fue el más adecuado e indagar los motivos detrás de la acción.

“Y entonces, ¿qué hago?, ¡ya no me quedan opciones!”, me dijo un día Marcela en uno de mis talleres, y así compartí mis 4 opciones:

1) Expresa tus Emociones: Explícale a tu hijo cómo te hace sentir lo que está haciendo, o como su accionar afecta a otras personas. Se clara en la causa y el efecto: “Cuando gritas tan fuerte me asustas y me duelen los oídos”. Evita términos negativos o hirientes: “solo los niños maleducados gritan” o “cuando gritas pareces una bestia”. A mi me ha funcionado de manera excelente ser honesta con mi hijo cuando algo me molesta o me hace mal y en la mayoría de las ocasiones él lo comprende y cede.

2) Las Dos Opciones: En la mayoría de los conflictos de los niños pequeños hay opciones que pueden mantener a las partes en paz. Por ejemplo: Si el problema es que tu hijo empuja continuamente a otros niños para subir primero a la resbaladilla lo primero que debes hacer es alejar al niño del lugar de conflicto, explicarle en calma las razones por las cuales no es lindo empujar y colarse, en lo posible ponerlo en el lugar de los demás niños “¿a ti te gusta cuando te empujan?” y preguntarle por qué lo hace, ya que a veces es una reacción a una agresión que tu no viste. Acto seguido le ofreces dos opciones: disculparse con los niños y seguir en la resbaladilla respetando los turnos o ir a los columpios o a otro juego que él quiera.Algunas mamás me han dicho que se debe obligar al niño a pedir disculpas y aquí discrepo, los preescolares están aprendiendo sobre la empatía y en muchas oportunidades aún no comprenden que el otro se siente mal por lo que ellos han hecho (lo que es normal para su edad), entonces si lo obligamos a pedir perdón en realidad le estamos enseñando a mentir. Lo que deberíamos hacer es trabajar en desarrollar su empatía. Este artículo puede ser de utilidad.

3) Cambiar de Ambiente: Muchas veces cuando los niños pequeños están muy irritables el problema está en el entorno: demasiada gente, demasiado ruido, poco espacio, etc. Por ejemplo, cuando mi hijo mayor tenía 18 meses llegamos a la conclusión con mi marido de que si en el lugar a donde lo llevabámos a jugar había más de 6-8 niños él tenia la tendencia a alterarse, empujar o quitar juguetes pero si eran 5 o menos jugaba muy tranquilo, entonces tratábamos de evitar lugares llenos de niños o cambiábamos de ambiente. ¡Ojo! también puede ser sueño.

4) El Rincón de Relajación Para Papás: Muchas veces los que necesitamos regular las emociones somos los adultos. Me ha pasado que cuando la paciencia está al límite en alguna ocasión termino gritando o alterada por situaciones nada graves. Es importante reconocerlas y estar alerta. Si estamos agotados y no logramos que nuestro hijo nos escuche podemos decirle: “Estoy muy cansada y un poco enojada porque nadie me escucha ni colabora conmigo, entonces voy a salir afuera unos minutos para calmarme”. Por supuesto que siempre debemos dejar a nuestros hijos con otro adulto o ir a un lugar desde donde podamos monitorizarlos, pero cuando el pequeño observe como ante la frustración nosotros actuamos de manera calmada y sin estallar le estaremos enseñando con el ejemplo a regular las emociones. Seguramente pasados unos minutos ya estará mucho más abierto a escucharnos y nosotr@s mucho mas relajad@s (eso me ha pasado la mayoría de las veces). En este articulo explico como regular mis emociones mejoró mucho la relación con mi hijo.

Por último no te sientas culpable si en alguna oportunidas éstas u otras opciones no te funcionan, porque criar con respeto y consciencia no es nada fácil. Recuerda siempre abrazar a tus hijos y decirles que los amas, el amor nunca está de más y mucho menos cuando el niño está abrumado.

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Foto: www.goodhousekeeping.com

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